What though the radiance
which was once so bright
Be now for ever taken from my sight,
Though nothing can bring back the hour
Of splendour in the grass,
of glory in the flower,
We will grieve not, rather find
Strength in what remains behind;
In the primal sympathy
Which having been must ever be;
In the soothing thoughts that spring
Out of human suffering;
In the faith that looks through death,
In years that bring the philosophic mind.William Wordsworth
martes, 9 de diciembre de 2008
Splendour in the grass
sábado, 6 de diciembre de 2008
La Dama de Shalott

Cuenta la historia de Elena, la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot: aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo sin parar. Nadie la conocía, ya que vivía encerrada; algunos campesinos creían oírla cantar por las mañanas, al amanecer, y se referían a ella como a un hada. Su contacto con el mundo era a través de un espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. Un día, a través del espejo, Elena vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y tomó una barca.
Los versos del poema de Tennyson que corresponden a esta escena son:
-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio-
con turbado semblante
miró hacia Camelot.
Y al final del día
la amarra soltó, dejándose llevar;
la corriente lejos arrastró
a la Dama de Shalott.
.
Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot:
Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.
.
Escucharon una tuna, lastimera, implorante,
tanto en voz alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente,
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot;
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción,la Dama de Shalott.
jueves, 27 de noviembre de 2008
PODER GATO
miércoles, 26 de noviembre de 2008
No se como es que tu marido te pegue, porque nunca me pasó...pero puedo intuir que los mecanismos de la violencia doméstica son tangentes a los de la violencia laboral en muchas ocasiones. O al menos asi lo siento yo.
Así que como muchas mujeres golpeadas que logran huir de sus pasados violentos y armar una nueva vida, lo que yo hize cuando dejé el call fue olvidar, cerrar la persiana.
Porque? porque esos 3 años dolían...no solo dolian los recuerdos en si de la imparable maquina de provocar angustia que se me había metido adentro del alma sin que yo me diese cuenta casi, tambien que dolía recordar todo lo hecho para detenerla, sin resultado.
Asi que forzé el olvido...como si semejante cosa pudisese hacerse.
No, dream on... todo lo que molestaba seguia ahi , sigue ahi...Asi que mejor hacer algo, enfrentarlo por algun lado, como una especie de terapia...escribirlo, leer lo que han escrito otros, hablarlo con otras victimas hasta el hartazgo, pasar la bola, hacerlo saber...
Con todo mi respeto a las diferencias...pero con todo sentimiento a las similitudes: es como ser sobreviviente de Auschwitz, es como tener un numero marcado en el brazo, es triste, pero despues de eso, hay vida, hay gente, hay trabajo, hay todo...y a esos chicos que siguen ahi adentro hay que hacerselo saber y los call tendrían que dejar de existir para siempre.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Amó aquella vez como si fuese última,
besó a su mujer como si fuese última,
y a cada hijo suyo cual si fuese el único,
y atravesó la calle con su paso tímido.
Subió a la construcción como si fuese máquina,
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,
sus ojos embotados de cemento y lágrima.
Sentóse a descansar como si fuese sábado,
comió su pobre arroz como si fuese un príncipe,
bebió y sollozó como si fuese un náufrago,
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,
y terminó en el suelo como un bulto fláccido,
y agonizó en el medio del paseo público.
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.
Construccion - Chico Buarque
jueves, 30 de octubre de 2008
Adicta a la mencolía
No hay caso soy la mina mas melanco del planeta , no tengo cura.
Erase una vez un reino...donde yo fui reina
Todo
No se
